Busco a una mujer que me ame de verdad, que me vea y diga “este hombre es exactamente lo que quiero, tal como es”. No busco alguien que me tolere, ni que me “acepte con mis defectos”; busco a alguien que se enamore justamente de lo que soy entero: mis virtudes, mis rarezas, mis silencios, mis pasiones intensas, mis días buenos y los no tan buenos. Quiero una mujer que me valore por mi esencia, no por un potencial que ella imagina si yo “cambiara esto o aquello” No quiero que intentes moldearme. No quiero escuchar “serías perfecto si…”, porque perfecto ya lo soy para la persona correcta. Mi forma de reír fuerte cuando algo me hace gracia, mi manera de quedarme callado cuando estoy procesando algo profundo, mi costumbre de planear todo con detalle o, al contrario, improvisar cuando el momento lo pide… todo eso forma parte de mí. Y quiero que te enamores de eso, no que quieras pulirlo, suavizarlo o corregirlo.
Busco una mujer que me mire a los ojos y sienta orgullo de tenerme al lado, no porque encaje en un molde que ella tenía en la cabeza, sino porque soy auténtico. Que aprecie mi lealtad inquebrantable, mi capacidad de escuchar de verdad cuando ella necesita desahogarse, mi esfuerzo constante por hacerla sentir segura y deseada. Quiero que valore cómo protejo lo nuestro con uñas y dientes, cómo recuerdo los detalles pequeños que para otros pasan desapercibidos: su canción favorita, cómo le gusta el café, qué la hace reír hasta que le duele la barriga.
Quiero una mujer que entienda que amar no es negociar cambios constantes, sino elegir todos los días a la misma persona con sus luces y sombras. Que no me pida que deje de ser intenso si soy intenso, ni que me vuelva más frío si soy cálido. Que no intente “arreglarme” porque no estoy roto. Estoy completo, y solo busco a alguien que encaje conmigo sin necesidad de limar mis bordes ni los suyos.
Busco complicidad real. Alguien con quien pueda hablar hasta las cuatro de la mañana sobre todo y nada, y al día siguiente despertarme con ganas de seguir construyendo. Una mujer que se ría conmigo de mis chistes malos, que me acompañe en mis locuras pero también me ancle cuando me disperso. Que sepa que mi amor no es posesivo, sino protector; que no es controlador, sino comprometido.
Quiero una mujer fuerte, que tenga sus propias metas, sus propios sueños, su propia vida plena, y que aun así elija compartirla conmigo porque suma, no porque necesita que yo la complete. Que sea independiente pero que disfrute dejarse querer, dejarse cuidar. Que tenga la madurez de saber que las relaciones no son perfectas, pero que valen la pena cuando dos personas deciden caminar juntas sin pretender cambiar el paso del otro.
Busco a alguien que me desee con la misma intensidad que yo la deseo a ella. Que el roce de nuestras manos siga provocándonos electricidad después de años. Que no tenga miedo de mostrarme su vulnerabilidad porque sabe que yo nunca la usaré en su contra. Que confíe en mí lo suficiente como para ser ella misma sin filtros, porque yo también me mostraré sin máscaras.
No quiero juegos, ni indirectas, ni pruebas constantes. Quiero honestidad cruda y cariño profundo. Quiero que me digas cuando algo te molesta, pero también que me digas todos los días lo que te gusta de mí. Quiero construir algo sólido, donde los dos nos sintamos valorados, respetados y profundamente amados tal como somos.
Si eres esa mujer que no busca un proyecto para remodelar, sino un compañero real con quien crecer sin perderse a sí misma… aquí estoy. Un hombre que sabe lo que vale, que sabe lo que ofrece, y que no está dispuesto a cambiar su esencia por nadie. Pero que sí está dispuesto a darlo todo por la persona que lo elija y lo ame sin condiciones, sin “peros”, sin listas de mejoras.
Busco una mujer que me mire a los ojos y sienta orgullo de tenerme al lado, no porque encaje en un molde que ella tenía en la cabeza, sino porque soy auténtico. Que aprecie mi lealtad inquebrantable, mi capacidad de escuchar de verdad cuando ella necesita desahogarse, mi esfuerzo constante por hacerla sentir segura y deseada. Quiero que valore cómo protejo lo nuestro con uñas y dientes, cómo recuerdo los detalles pequeños que para otros pasan desapercibidos: su canción favorita, cómo le gusta el café, qué la hace reír hasta que le duele la barriga.
Quiero una mujer que entienda que amar no es negociar cambios constantes, sino elegir todos los días a la misma persona con sus luces y sombras. Que no me pida que deje de ser intenso si soy intenso, ni que me vuelva más frío si soy cálido. Que no intente “arreglarme” porque no estoy roto. Estoy completo, y solo busco a alguien que encaje conmigo sin necesidad de limar mis bordes ni los suyos.
Busco complicidad real. Alguien con quien pueda hablar hasta las cuatro de la mañana sobre todo y nada, y al día siguiente despertarme con ganas de seguir construyendo. Una mujer que se ría conmigo de mis chistes malos, que me acompañe en mis locuras pero también me ancle cuando me disperso. Que sepa que mi amor no es posesivo, sino protector; que no es controlador, sino comprometido.
Quiero una mujer fuerte, que tenga sus propias metas, sus propios sueños, su propia vida plena, y que aun así elija compartirla conmigo porque suma, no porque necesita que yo la complete. Que sea independiente pero que disfrute dejarse querer, dejarse cuidar. Que tenga la madurez de saber que las relaciones no son perfectas, pero que valen la pena cuando dos personas deciden caminar juntas sin pretender cambiar el paso del otro.
Busco a alguien que me desee con la misma intensidad que yo la deseo a ella. Que el roce de nuestras manos siga provocándonos electricidad después de años. Que no tenga miedo de mostrarme su vulnerabilidad porque sabe que yo nunca la usaré en su contra. Que confíe en mí lo suficiente como para ser ella misma sin filtros, porque yo también me mostraré sin máscaras.
No quiero juegos, ni indirectas, ni pruebas constantes. Quiero honestidad cruda y cariño profundo. Quiero que me digas cuando algo te molesta, pero también que me digas todos los días lo que te gusta de mí. Quiero construir algo sólido, donde los dos nos sintamos valorados, respetados y profundamente amados tal como somos.
Si eres esa mujer que no busca un proyecto para remodelar, sino un compañero real con quien crecer sin perderse a sí misma… aquí estoy. Un hombre que sabe lo que vale, que sabe lo que ofrece, y que no está dispuesto a cambiar su esencia por nadie. Pero que sí está dispuesto a darlo todo por la persona que lo elija y lo ame sin condiciones, sin “peros”, sin listas de mejoras.

